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Estamos cerca de terminar el año y queda tinta en el tintero... y pasaron algunos meses desde Semana Santa.

Visto esta que no escarmentamos en usar esa fecha climáticamente tan variable para incursionar a través de Los Baguales.

Así empezaba el relato hace un tiempo, hoy haciendo la edición para subirla caigo en cuentas que se está terminando enero, todo parece más vertiginoso... las fiestas se acercaban y de pronto pasaron... cuantos saludos quedaron pendientes, es una extraña sensación.

Volviendo a lo nuestro, ese lugar Baguales y toda su zona tiene una magia muy particular...

Porque cuando el viaje termina uno dice, bueno hasta acá, ya no es necesario volver, sin embargo pasan los meses, pero en cada viaje hacia otra localidad en que se pueden ver esas montañas a lo lejos, surge una mezcla de deseo y desafío que supera y neutraliza todo aquello que en un momento sumo para un nunca más.

Así de pronto estábamos organizando un nuevo cruce a El Calafate atravesando Los Baguales.

En realidad el objetivo es el cruce en sí mismo, el cómo, el por donde, ni siquiera hay un destino, sino encontrar un tránsito repetible, Google por medio uno va tras la información de cierta precisión, pero todo es errático, y uno sospecha que esta mas cerca de la leyenda...

Dicho sea de paso encontré una reseña histórica del punto de transición y se trata de una pirámide de sección triangular de 3,9 metros de altura. Fecha de erección: 11 de febrero de 1903. Latitud aproximada: 50º 37' 28" S. Longitud aproximada: 72º 22' 49" O. Cota del suelo aproximada: 1.286,6 metros Datum: Punto Astronómico Estancia Cristina. Región: Magallanes y Antártica Chilena. Provincia: Última Esperanza. Comuna: Torres del Paine.

Para nosotros el Hito... la primera vez que lo vimos fue una linda sensación de objetivo alcanzado a pesar de ser algo en la mitad de la nada, sin embargo y a pesar de esta observación se movilizan cosas en nuestro interior, uno piensa en la historia de la zona en los hombres que allí estuvieron plantando esa marca, seguramente no ha sido un trabajo común, por eso quise recordarlos.

Este hito fue erigido por los ingenieros Álvaro Donoso G. (Chile) y Adolfo E. Stegmann (Argentina), bajo la supervisión del Demarcador Británico H. L. Crosthwait, capitán de Ingenieros Reales. El hito corresponde al número 66 de la Demarcación Arbitral entre Chile y la República Argentina, de acuerdo al fallo de su Majestad Británica de 20 de noviembre de 1902. En la actualidad tiene la denominación III–37.

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En este viaje no imagine que en el horizonte próximo no vería allá a lo lejos ese Hito... para nosotros es como un faro dándonos la línea de ascenso.Salimos temprano en la mañana buscando un modo más directo de llegar a la zona Sierra Leona, nos fuimos complicando con la mata negra cuanto más nos acercábamos al rio... así consumimos la mañana y parte de la tarde.

 
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Finalmente salimos de esa embarazosa situación y tomamos la huella que pasa por la estancia donde esta Manuel , no vimos su camioneta, y pasamos como una exhalación, unos kilómetros más adelante se acaba la huella y solo queda un rastro apenas visible si se dispone de mucha imaginación, que después de varias horas nos acerca hasta un puesto desocupado generalmente, al que llamamos, puesto de la radio, nombre que le asigno Mariano en algún viaje, en alusión a una precaria antena hecha con alambre y cuellos de botella a modo de aisladores.   suc40136

Así fue... estaba como siempre, en orden, se veía que habían estado trabajando en el verano haciendo nuevos alambrados en vista de los materiales almacenados y por la cantidad de lugares para dormir se podía deducir que eran cuatro ya que el puesto tiene habitualmente dos lugares. Esta conformación nos favorecía ya que éramos para esa salida German, Enrique, Carlos y yo, llegamos con tiempo para descargar y acomodarnos encender la cocina y hasta hubo algo de siesta. En ese lugar rodeado de grandes y próximas montañas la luz se desvanece mucho más rápido que en llano, la noche estaba cerrada a las 20Hs. y se notaba que la temperatura caía rápidamente. Después de comer nos aprontamos a dormir, el viento se sentía como filosas cuchillas entre las hendijas de nuestro refugio.

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Cuando amaneció la situación era desoladora, viento frio, bruma que reducía la visión a escasos metros. Eso nos tiraba por tierra el plan ´A´ qué consistía en incursionar por una ensenada diferente a la habitual en busca de un cruce más potable que el que habíamos hecho en otras oportunidades.

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Comenzamos la tarea de cargar los ATV en forma segura ya que el terreno que seguía era muy accidentado, a eso había que sumarle que ahora no se veía...

 

 

No es lo mismo buscar los pasos con un horizonte a la vista que resolver la situación cuando la tenés encima más tratándose de profundos canalones que bajan de las montañas dejando grandes y filosas rocas a la vista.
Cuando terminábamos de alistarnos vimos venir desde lo lejano del valle una formación de nieve que no tardo en alcanzarnos con un claro formato de viento blanco.

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En los primeros metros mientras nos alejábamos del puesto se podía ver aun algo de nuestras huellas en el suelo, unos cientos de metros más adelante mientras cruzábamos un chorrillo, y voltear hacia el lugar que dejamos, ya no se veían más...

Estábamos avanzando según el recuerdo de cada uno, los GPS casi inútiles por la tormenta eso creaba un andar peligroso ya que la falta de visibilidad hace que no tengas idea de donde está el otro y por tanto si está bien.

En mi derrotero quede en un par de oportunidades al borde de unas grietas, las que tuve que andarlas en paralelo hasta encontrar un lugar por donde cruzarlas.

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Recordaba que había un puesto semidestruido antes de llegar a la zona en que el Hito nos da la línea de trepada. Pensé en que quizá nos diera algo de refugio para pensar en alguna estrategia ya que a esa altura el plan A no se había cumplido, el plan B venia mutilado por la inesperada nieve así que la opción era el plan C, es decir no hay plan, Enrique estaba muy mojado después de caer en una de esas trampas que la nieve prepara al dejar todo el terreno confuso.

Era poco el reparo que el lugar nos podía dar sin puertas ni ventanas... solo un ave había encontrado refugio en ese sitio, había construido un nido sobre lo que había sido una repisa quien sabe cuándo. Vimos que era inútil estar ahí y decidimos seguir hasta el centro del valle, según recordábamos el único paso de una gran grieta era por el lado opuesto al que estábamos, a paso de hombre fuimos hacia el lugar, la nieve disminuía y se veían claros en el cielo hacia el Oeste. Al llegar al lugar donde cruzar la grieta ya se podían ver las montañas más próximas, luego de unos minutos y reagrupados se podía ver el ascenso hasta el Hito, desde nuestro lugar era una aguja blanca contra el cielo.

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Rompí el silencio y me lance cuesta arriba para marcar una huella en la ahora blanca ladera, tratando de no pegarle a ninguna piedra, al cruzar algunos voladeros se sentía como se perdía velocidad al romper el bloque de nieve pero se recuperaba bien así me fui acercando a la cima, ya en ella miraba al Hito a mi derecha... mis compañeros venían subiendo bien...

Del otro lado de la cumbre había muy poca nieve y ya el sol aunque pobre se dejaba ver.

Ya habíamos aprendido por donde bajar un par de viajes atrás, luego vendría un tránsito tortuoso y otra vez el plan C para cruzar el cerro en ascenso y encontrar por donde bajar al Centinela y de ahí rio abajo.

El lento andar, tentativas que no llevaron a buen puerto, alguna rodada, y empantanadas hicieron que las horas de luz acabaran rápidamente, ya con la última luz estábamos haciendo un aproximación al descenso hacia el Rio Centinela, Enrique tenía la delantera algo desviada hacia el Sudoeste pero estaba casi mil metros por delante nuestro de tanto en tanto veíamos sus luces, ya viendo apenas lo que los faros iluminaban bajábamos a ciegas , yo llevaba la posición 2 y mientras había algo de nieve veía las huellas de Enrique, cuando ya no lo vi más opte por seguir la pendiente que me llevaría al rio, en un punto del camino vi las luces de Enrique que me enfrentaban desde un punto más bajo y a mi izquierda de donde yo estaba, apunte para ese lado cuando vi que las luces estaban al revés mientras sentía los gritos de Enrique para que no siga ese curso, lo rodee por lo mas bajo y quede apuntando hacia el Polaris para poder iluminarlo, lo que se veía era alucinante, entre el cuatri, Enrique y todo el equipaje desparramado ocupaban unos cuantos metros, había caído en un cauce seco de piedras grosas... llegar hasta ahí le había llevado unas cuantas vueltas. Enrique golpeado pero funcional, me dice que siga al rio antes que se concretara la amenaza de nueva nevada.

Subo a mi ATV y con las ruedas tal como llegue retrocedo lentamente para tomar mi línea de descenso, inexplicablemente se inclinó más allá de lo sujetable, y empezó a girar, no lo quise soltar para entorpecer la rodada, no sabía cómo era el ¨allá abajo¨ en la segunda vuelta me saco, por suerte se detuvo en una más , cuando me separaba del cuatri algo me golpeo mal en las costillas y también me patee la cara, esto último me preocupo ya que pensé en que para que suceda eso la pierna debería estar rota. Me di cuenta de la pendiente cuando fui a enderezar el CanAm por suerte los giros los realizo apoyando el equipaje y no hubo daños.

Atento a lo que decía el cuerpo seguí bajando... quizá el cansancio, el estar bajo presión todo el día hacia que la gestión se complicara cuando buscaba llegar al rio y empezaba a nevar. Ya desde temprano con la nieve parecía que estábamos en otro lugar y todas las referencias que se guardan en la memoria son inútiles, uno busca lo que no se ve o esta disfrazado con un nuevo color y ahora la noche con un poco de luz solo diez metros por delante, sin sentido de la profundidad y distancia, transformaba algo de dificultad media, en algo semejante a un viaje al centro de la tierra.

Sabía que estaba cerca del rio porque lo oía próximo pero no lo vi hasta estar casi dentro. Arriba aún en la montaña se veían las luces de mis amigos en descenso, los apunte con el cuatri a modo baliza para darle una dirección segura, ya que no sabía que había a derechas o izquierdas.

Cuando llegaron debíamos encontrar la huella, cuando Carlos quedo atrapado en una morera mientras intentaba sacarlo se enterraba más, en eso me pareció ver una luz reflejada en la montaña, cuando quise asegurarme de lo que había visto , ya no estaba ahí... al instante una vez más... pensé quizá un poco de tecnología alienígena nos venga bien.. Termino siendo una camioneta con un carro que venía desde el puesto Verlika, eso nos aseguraba la salida a la ruta 15 sin problemas de tranqueras y candados.

Y así fue, Actron 600 por medio y la faja un poco mas alta llegamos a El Calafate tipo dos de la mañana, fuimos a un hotel, comimos algún mendrugo que quedo con unas cervezas del hotel, baño y a dormir.

El día siguiente salimos a la ruta con destino Rio Turbio mantuvimos la media hasta reagruparnos en el cruce del Cerrito ahí dimos cuenta que Enrique venia de remolque había cortado la correa saliendo de El Calafate consecuencia de la exigencia del día anterior, la posta que hasta el momento tenía German le paso a Carlos, luego pasaría a mí en Tapi Aike bajo una lluvia tipo selva amazónica, llegamos y entramos el Polaris en el garaje a descansar en paz a la espera de nueva correa...

En la mente resuena él nunca más... pero es parte de la salida, solo dura unos días...

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En todos estos años, estas salidas por aquí y por allá... Los kilómetros o las horas se van sumando, el tiempo de silencio dentro del casco, ese tiempo con nosotros, quizá inalcanzable en la vida diaria, de pronto te libra a ser como quisieras sin la atadura de lo social o lo no sincero que tiene a veces la actitud necesariamente cortés del diario vivir.

En un libro de Richard Bach muy conocido por ¨Juan Salvador Gaviota¨ describe creo que en uno llamado el Ilusiones, a un personaje piloto de un viejo biplano maestro en artes del alma una frase que repetía a menudo y que era el eje de su enseñanza ¨El decía: Haz lo que te plazca¨ a lo que su discípulo se negaba porque entendía que eso iba en contra del prójimo, a lo que el viejo y sabio piloto decía: A su tiempo lo entenderás...

En estas aventuras uno puede aprender cosas como comportamiento de su máquina en tal o cual situación, cosas sobre el terreno, las aves, los animales del campo, el clima y sus comportamientos. A sentirse pequeño ante la Creación.

Pero también debemos aprender de nosotros mismos, sino seriamos simplemente colectores del entorno, y que de las actitudes de uno con respecto al otro...

Muchas veces en nuestra marcha saludamos al pasar a la gente del lugar... Siempre me llamo la atención como esas personas dejan de hacer lo que están haciendo para saludar.

Mis amigos... los hay ruidosos y silenciosos aprendí a apreciar que la compañía en silencio muchas veces me ha proporcionado más consuelo que las palabras.

Gracias Dios querido por ser amigos aprendiendo el uno del otro, aceptándonos sin muchas preguntas y amándonos desde nuestras miserias.

 

Nor


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