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Había ruido de preparativos, expectativas, e incertidumbres. No es la primera vez que vivimos momentos parecidos...

El clima no nos está tratando bien, el año termino mal y empezó peor, vientos, lluvias... Temperaturas bajas todo parece ponerse en contra, algo dentro de cada uno sabe que esas son las reglas del juego que una de las partes impone.

Volviendo a nuestros preparativos, el primer tema es el destino, se está barajando el rumbo que se abandonó en Abril del 09 "Parque Nacional Perito Moreno" "Lago Posadas" y aledaños. También apareció como un fantasma desafiante la costa del Río Santa Cruz como emulando a Moreno y otros que recorrieron sus orillas llevando su embarcación a la sirga.

Los dos recorridos se caracterizan por lo agreste, la escasa vegetación y el poco reparo en caso de vientos intensos...

La idea primigenia es salir con el equipo cargado en las camionetas en las configuraciones que mas convengan... Que tráiler en que vehículo y esas cosas. El recorrido supera los 1000 Km y los lugares de abastecimientos son escasos, eso nos obliga a ser cuidadosos en la estimación del combustible a llevar, como así también de la seguridad del transporte.

En esa estimación de combustible también se debe considerar la reserva para los cuatris que tienen una autonomía del orden de los 100/120 km con sus tanques, lo que deberá multiplicar por tres o cuatro según el destino que se fije.

Retomo el escrito después de un par de semanas, los preparativos siguen pero el destino cambia... Decidimos que la incursión sería algo más al Sur y por ende más cerca, las opciones nos apuntan a Lago San Martin y sus aledaños. Saldríamos como estaba pensado hasta Tres Lagos desde donde seguiríamos en los Cuatris.

 

En una breve reseña les contare algo acerca del lugar a donde vamos.

 

Perito Moreno descubrió el Lago San Martín en el año 1877, después de haber transitado el Lago Argentino y viajar hacia el norte se encontró con otro lago al que bautizó con la siguiente Frase: "La civilización no le conoce aún, llamémosle lago San Martín, pues sus aguas bañan la maciza base de los Andes, único pedestal digno de soportar la figura heroica del gran guerrero".

 

Para definir el límite geográfico entre ambos países. Argentina y Chile decidieron llevar la situación a un arbitraje británico entre los años 1898 y 1902. En dicho fallo expedido por la Corona británica el día 20 de noviembre de 1902, se decidió dividir de manera transaccional las áreas en disputa con cuencas del Pacífico cortadas por el límite, entre ellas el lago O'Higgins-San Martín.

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El lago O'Higgins/San Martín se ubica en la Patagonia y es compartido por Argentina y Chile. El lago es conocido en cada país con el nombre de los libertadores respectivos: en Argentina es conocido como lago San Martín en honor a José de San Martín, mientras que en Chile se denomina lago O'Higgins en honor a Bernardo O'Higgins. Ambos nombres son correctos a nivel internacional.

El lago tiene una superficie de 1.013 km² y se sitúa a 255 m de altitud en los Andes Patagónicos. De su superficie total, 554 km² están en la chilena XI Región de Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo y los restantes 459 km² pertenecen a la provincia argentina de Santa Cruz.

El lago, con más de ocho brazos es uno de los más irregulares y de mayor tamaño de la Patagonia, siendo alimentado por los deshielos de glaciares de Campos de Hielo Sur y algunos ríos como el río Mayer que, procedente de Argentina, desemboca en el lago en los alrededores de Villa O'Higgins.

Una investigación realizada el año 2003 por expertos del CECS reveló una profundidad máxima de 836 metros en el lago, convirtiéndolo así en el más profundo de América, y el quinto en el mundo.

Debido a los fuertes vientos, la navegación del lago puede ser peligrosa. En 1899 escribía Onelli: "El lago San Martín es de todos los lagos del sur el que tiene más frecuentes y de direcciones más opuestas estos golpes de viento".

La vegetación en la zona es escasa, pero durante el viaje se pueden ver en algunos sitios restos fósiles de plantas, que buscando alguna información al respecto encontré que pertenecen al Cretáceo, lo que hace al recorrido, un viaje en el tiempo. En el párrafo informativo dice asi: Sus depósitos corresponden a la Formación Kachaike (Albiano tardío - Cenomaniano).

Se han identificado alrededor de veinte especies, pertenecientes en su mayoría a pteridófitas, pteridospermas, coníferas y frondes de afinidad sistemática incierta.

Passalia,Mauro

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Bueno después de esta introducción decidimos salir rumbo a Tres Lagos.

 

La primera complicación fue con los participantes, por un motivo o por otro terminamos siendo tres, Carlos, Leo y yo. Leo participaba por primera vez en una salida tan larga, aunque si había sido parte de salidas locales, de esas con tiempo muy malo.

 

Iríamos de la siguiente manera, en la camioneta de Carlos, el cuatri de leo, y en el tráiler que Dany prestó el Yamaha de Carlos tirado por su camioneta. Y yo llevaría mi ATV en la Trafic. Habiendo preparado el furgón un par de años antes me encontré a última hora terminando las rampas.

 

Nos encontramos en orden de marcha cerca de las 9:30, Mariano nos despidió dejándonos sus bidones de combustible, como por las dudas ya que el abastecimiento de combustible es y sigue siendo poco confiable.

 

El primer alto lo hicimos en Esperanza, mates a cargo de leo, repostar combustible y seguir en busca del medio día donde comeríamos algo, estaríamos seguramente cerca de algunos de los puentes donde pararíamos en busca de resguardo. Si bien el día era soleado, ese algo de viento era molesto a la hora de armar un sándwich por el riesgo de quedarte solo con el pan mientras la feta de lo que fuera podía ser llevada por la brisa más allá de donde la vista alcanza.

 

Así fue que paramos debajo del puente del rio La Leona donde al reparo del viento el sol era intenso, comimos de todo un poco, no faltaron las torrejas que hace la mamá de Leo. Luego de un rato levantamos campamento y seguimos nuestro camino.

  
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Hicimos un par de paradas mas, y finalmente llegamos a Tres Lagos, para nuestra sorpresa había muchos charcos de agua en las banquinas, lo que indicaba que había llovido y en abundancia. Antes de ingresar al pueblo paramos en la estación de servicio para abastecer lo que sería combustible para la vuelta, ahí nos cuentan que el día anterior había llovido lo de todo un año, quedamos algo preocupados cuando el playero puso cara de "están hasta las manos" cuando preguntamos por como estaría la huella al San Martin.

 

Nos dirigimos a la jefatura de policía del lugar, Carlos hizo gala de sus tiras en la repartición, pero por suerte los que estaban eran gente conocida que en algún momento habían estado en Turbio. Nos cedieron una playa de estacionamiento para dejar nuestras cosas, cambiarnos etc.

 

En cuarenta minutos estuvimos en orden de marcha, no hubo que afinar tanto la indumentaria, ya que la temperatura era agradable, y el viento casi nulo.

 

Nos quedaban unos 100 Km quizá algo mas para llegar a lo que el mapa mostraba como Lago San Martin, próximo a la estancia La Federica, y teníamos unas 3 horas para perder la luz.

 

Me preocupe por poner un ritmo de 70 Km/h, el que por momentos decaía por manchones de barro y agua que en algunos tramos muy arcilloso, te ponía a resolver con maniobras extrañas la recuperación de la nariz del cuatri.

 

La esperanza estaba en el horizonte, donde se veían de tanto en tanto complejos montañosos, mientras tanto una huella interminable de ripio grueso, con su aridez eterna... En todo ese recorrido no vimos un solo árbol. Los últimos arboles nativos fueron cuando salía de casa, y sus alrededores y algunos pocos puestos por el hombre en La Esperanza y en Tres Lagos.

      
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Pasamos por un pequeño puente sobre un arroyo a unos doscientos metros se veía un sauce solitario de solo un par de ramas.

Delante nuestro veíamos como se agigantaba un promontorio, que identifique con un dato que había buscado en el Earth antes de salir para tener una idea de referencias durante el viaje. Alguien había escrito The Face of Wichman. Me esforcé en encontrar un rasgo de tan patética acotación pero ni ahí. La alcanzamos y superamos, sobre nuestra derecha a lo lejos se veía un margen lacustre de agua marrón, más adelante encontraríamos arroyos que traían aguas de las cumbres totalmente barrosas, posiblemente por las lluvias de esos días. Llegamos a un punto donde el camino dibujaba una gran (Y) a la derecha "nuestra opción" nos llevaría a La Federica, Sierra Nevada, y Hevia. Apretamos la marcha ya estábamos cerca, y parecía que en algunos Km mas saldríamos de la planicie de la meseta. El GPS marcaba una altura de 560 mts, y sabia que el lago estaba a 225mts, Las cumbres estaban más cerca, era un gran tobogán suave hacia el lago, ya se podía ver uno de sus brazos a lo lejos.

Al irnos acercando fuimos andando sobre el cordón Este del brazo a 100 mts. por encima del lago, de pronto se rompe la monotonía del camino y se torna serpenteante, que con sus arriba y abajo, curvas ciegas que hacían que esa hora de la tarde casi noche fuera espectacular.

Sin darme cuenta venia andando más rápido que los demás, llegue y pase el casco de la Federica, vi un lugar donde podríamos acampar, era cerca de un arroyo, donde corría algo de agua, pero me llamo la atención que todos los cursos de agua que habíamos cruzado, tenían un caudal relativamente chico para el cauce que mostraban. Todo indicaba que en épocas de deshielo eran de cuidado. Muy cerca de ahí había un lugar paradisiaco, inmensos álamos puestos por el hombre formando una barrera contra el viento, el pasto extendía los límites del sitio en algunos cientos de metros, en realidad después de mirar un rato el terreno, se notaba que el desborde del arroyo iba casi hasta los arboles dejando el limo en su crecida haciendo del piso una superficie perfecta y rica en nutrientes. Sobre un costado se veía un cumulo de piedras de algún antiguo fogón.

Paso un rato y ni Carlos ni Leo aparecían, retrocedí por la huella hasta encontrarlos un poco mas allá de la Federica, la demora se debió al reabastecimiento del cuatri de Carlos.

Fuimos hasta el lugar, y apuramos el armar campamento con la luz que quedaba. Antes que oscureciera, se escuchó un motor acercándose sonaba a un viejo diesel de pocas vueltas, y baja velocidad, lo vimos acercarse y pasar por la huella que ascendía paralelo a nuestro campamento, con la mejor cara de feliz cumpleaños saludamos brazos en alto a los dos ocupantes, nos respondieron el saludo sin soltarse mucho del saltarín vehículo que parecía querer sacárselos de encima.

Arrimamos ramas que estaban por ahí, para iniciar el fuego, llevábamos algo de carbón por esas cosas de la Patagonia, y Leo tiro unos churrascos en la parrilla los que irían a parar dentro del pan.

La noche era clara y fresca sin cruzar el umbral de ser fría, después de charlar algo nos fuimos a dormir. Amaneció un lindo día, con poco viento, y soleado, desayunamos tranquilamente y así también levantamos las cosas. La huella nos llevaba al Oeste por el borde derecho de unos de los brazos del lago por encima de la altura de este en unos cuatrocientos metros, la huella era sinuosa entre formaciones rocosas imponentes y extrañas, de pronto el camino subía o bajaba en caracoles sin fin. En unas de esas subidas encontramos el tractor acuñado con algunas piedras y nada de sus ocupantes, seguimos nuestro camino bajando cada vez más hacia la altura del lago, así llegamos a una tranquera que nos señalaba el acceso a la estancia Sierra Nevada, el paisaje es de aquellos que se hace necesario compartir ya que tus ojos son pocos. Después de unos kilómetros vimos el caserío de esmerada construcción y de tamaño importante, los perros fueron los primeros en recibirnos, mas allá un caballo con los aperos como para salir largo, nos acercamos a pie ya que el animal estaba algo nervioso, resulto que el paisano era recién llegado y estaba tomando vista de los campos, nos dio el Ok de incursionar, cuando vimos a un par de personas de siluetas conocidas, resultaron ser el conductor y su pasajero del humeante tractor de la tarde anterior. Nos arrimamos a tomar unos mates, y nos contaron que se les quedo el tractor, y que llegaron a pie cerca de las 5 de la mañana. No eran de ahí sino de Gregores y esperaban al dueño que los viniera a buscar.

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Nuestro próximo destino era la estancia Hevia casi tope de nuestro camino, para eso debíamos pasar por el Rio Fósil lugar preocupante según se veía en el Earth era muy ancho su cauce de unos cuantos cientos de metros, que de seguro traía peligrosas aguas en época de deshielo.

 

Llegamos al lugar donde se abría este cauce ocupando un amplio espacio cada vez mayor hasta fundirse con la costa del lago, unos kilómetros mas adelante se veía a orillas del lago el antiguo casco de Sierra Nevada, con una vista única.

 

Fuimos avanzando sobre la parte seca del cauce, formado por piedras de todos los tamaños, hasta que llegamos a la zona que ocupaba hoy el rio, el agua bajaba turbia y torrentosa haciendo imposible ver el fondo y profundidad, llamo la atención entre tantas piedras desordenadas un grupo que mantenía un orden.. Extendiendo la vista sobre la otra orilla había otro grupo de piedras ordenadas en forma semejante. Sin duda era una indicación del cruce.

 

Llegamos al 300 y cruzamos sin más que mojarnos un poco. Llegamos por una huella cubierta por limo que alguna vez había sido el acceso al caserío... La primera impresión fue triste, el agua arraso todo y lo que se sostuvo lo cubrió de arcilla. La construcción era buena, ladrillos de manufactura casera, revoques dando buenas terminaciones, buen gusto en el diseño. La diferencia entre alguien que construye algo para vivir o algo para estar, mas allá de la casa principal un prolijo puesto de chapa, el resto de un cajón donde se leía Made in England, por la ventana que aún conservaba algunos vidrios se veían algún jarro enlozado con las cachaduras de los años, algunos platos que quedaron, una página de revista clavada en la pared con un contenido ilegible.

 

Las historias que se hicieron partes de esas paredes, las risas o quizá las lagrimas que se escapan por esas tristezas que el hombre de campo guarda y que a veces un vino suelta y suelen correr por las mejillas quemando... Y haciendo surcos que el tiempo no borra... Como los del rio que un día se llevo todo. Comimos algo de lo que llevábamos y para salir buscamos hacia otro lado como explorando un poco hacia la costa. Fue más fuerte que yo y me llegue hasta la orilla y entre prudentemente en el lago, las fotos eran como la parte virtual, pero meter las ruedas y pies era real.

 

Volvimos al camino principal y seguimos, de ahí en mas sin ser difícil era alucinante los dibujos que el camino tenia, en realidad no era un camino sino una huella que se había dibujado por sobre los accidentes de la geografía del lugar. Por momentos el ascenso solo te dejaba ver cielo y nubes y en otros momentos el lago allá debajo, cuando estábamos a 650 Mts. llegamos a una meseta que nos mantendría en ese nivel por unos Kmts. así llegamos a la entrada de la estancia Hevia, caserío armado al resguardo de una ladera, dando protección de los vientos del Oeste.

 

Más de 20 perros salieron a nuestro encuentro, cuchillo enfundado en mano sale a nuestro encuentro el encargado del lugar, sin casco ni guantes me acerco en busca del saludo que no se hace esperar, un hombre alto y de espalda recta, de cerca de 70 años vividos en el campo, había algo particular quizá su mirada tan inmensa como el paisaje que se veía desde la puerta.

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Pasamos a la cocina, tal vez el lugar más amplio del caserío, mesa grande cubierta con hule raido por el tiempo, pero limpio como todo lo que se veía, una cocina a leña que bramaba lo que permitió que en una mezcla de aguas de aquel tarro a esta pava, resultara en agua a punto para el mate que no falto. Mientras él respondía a nuestras preguntas, observaba el lugar sin dejar de estar centrado en nuestro interlocutor, miraba todo lo que habitaba su cocina, y llamo mi atención un almanaque con una data de una decena de años, propaganda de un almacén del poblado de Gobernador Gregores, nada en particular a la vista... Cuando pude hice un espacio en la charla y pregunte... Hizo una pausa y me contó de un gran deshielo, que desbordo el rio (refiriéndose al rio Fósil) y corto literalmente la posibilidad de moverse hacia algún poblado por un tiempo, mis amigos (los perros y los caballos) estuvieron inquietos durante el tiempo que duro el encierro ya que el rio que corre aquí detrás refiriéndose a un cauce de deshielo, que baja con gran pendiente había encerrado el lugar dejándolos entre en el morro de la montaña y el barranco al lago, esa misma crecida se llevo el casco de Sierra Nevada, nos decía.

El haber tocado ese tema, pareció llevarlo hacia atrás en el tiempo, hasta sus catorce años cuando con su mamá ingresa a Argentina desde Chile su primer trabajo, hacer sus papeles cuando la mayoría de edad, de tanto en tanto algún silencio, seguro que eran las marcas en el alma que solo uno conoce, y que se deben respetar como a las propias.

Había una posibilidad de seguir un poco más, pero nuestro amigo no lo aconsejó, el terreno era muy blando por las lluvias de los días pasados y el agua que baja de la montaña crea senderos profundos que se cubren de blando barro.

Salimos para montarnos en los cuatris despidiéndonos de este amigo... Fui el ultimo en despedirme, cuando le di la mano me pareció que se hacía silencio total, ni viento, ni perros ladrando a nuestro alrededor, solo las miradas, después cuando las fichas caen te das cuenta de la diferencia entre despedirte del puestero o del hombre.

A ritmo más rápido que a la ida volvimos hacia Sierra Nevada, un corto saludo y seguimos, con la intención de alcanzar el otro margen del Lago, eran unos 120 Km, la tarde caía rápidamente, y no podíamos ir más rápido ya que el ripio suelto y las huellas te obligaban a andar haciendo extrañas derivas. Cuando nos acercábamos al lugar donde el camino bifurca hacia los dos márgenes pude ver y entender aquello de The Face of Wichman lo que se ve es una cabeza con una melena prominente y un rostro verdaderamente aterrador, el sol que se ponía favorecía la interpretación de tal forma en el todo de la montaña.

Doblamos y seguimos por un camino más suave y mantuvimos el ritmo hasta que empezamos a ver la posibilidad de encontrar algún lugar donde acampar en vista que la luz que quedaba era escasa. Buscamos cerca de la orilla del lago, pero era muy hostil el lugar y el viento comenzaba a arreciar.

A muy baja velocidad y saliendo de una huella que daba al lago, se corta un amortiguador del cuatri de Leo. Se puso todo el ingenio en marcha para poder solucionar el problema, mientras eso se ejecutaba ya sabíamos que volver a Tres Lagos era la única opción.

Después de varios intentos la naturaleza nos dio la solución, vimos que colocando una piedra de manera que acuñara el amortiguador con la parrilla permitía andar moderadamente, se inicio la marcha con algunos cambios de piedra hasta encontrar la que brindaba la marcha

   
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A ese ritmo veíamos como la poca luz se agotaba, recordando el paso de la ida nos quedaba un puente que podía ofrecernos algo de reparo, llegamos pero el reparo era poco, a duras penas armamos las carpas, sin estacas, ya que el piso era piedra bola, yo prescindí del sobretecho, y ancle la carpa poniendo dentro bolso, bidones y todo lo que fuera o sirviera de lastre. Comer fue un desafío, solo superado por intentar dormir, era imposible abrir los ojos dentro de la carpa, que iluminada por la luna parecía el interior del vientre de una imaginaria y gigantesca ameba que danzaba retorciéndose para todos lados según el viento la zamarreaba.

El rio corría en un ancho de unos 6 metros pero el cauce final era como de treinta, y las orillas aun estaban húmedas por la crecida de las lluvias recientes, en varias oportunidades me desperté sobresaltado por el ruido del agua, pero no era más que cambios en el sonido por el mismo viento.

Amanecimos con el mismo viento que al acostarnos levantamos todo, y continuamos la marcha a Tres Lagos, donde cargamos los ATV nos pusimos ropa mas cómoda y emprendimos el regreso.

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Todo marcho de película hasta cerca de Tapi Aike donde el tráiler que llevaba Carlos perdió una rueda... Y tuvo rápida solución al colocar el auxilio. Hasta que kilómetros más adelante perdió la otra...

Acerque a Carlos a la Comisaria y me indican sobre un punto de la ruta donde es posible tomar señal de celular, así inicio el retorno y de paso avisar al hermano de Leo para que aprontara el auxilio, La policía de Tapi Aike y Vialidad se portaron espectacularmente, colaborando más allá de lo que corresponde.

Colorín, colorado, del San Martin nos falto el otro lado...


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