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Cabeza

Septiembre, nos trajo algún sol de Primavera pero no alcanzó a abrirnos el camino con destino al valle interior de Cancha Carrera, ese que tanto nos gusta en esta época del año, donde los chorrillos se desbordan al punto de no dejar ver sus orillas creando la sorpresa de no saber dónde está el cauce profundo.

Semana a semana fuimos intentando cruzar seis filos boscosos que nos separan de la cabecera de los valles los que nos dejaran en primer lugar y después de 25 Km de marcha en un lugar ya nombrado en alguna oportunidad llamado Puesto Blanco.

Así hicimos tres intentos en cada uno íbamos un poco mas allá pero la cantidad de nieve frustraba nuestros intentos de cruzar.

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Pensamos que el fin de semana del 12 sería una buena fecha para intentarlo ya que lo haríamos en dos etapas aprovechando el feriado.

En la semana Carlos "El Lenguaraz" hizo contacto con Santiago conocido de años y administrador de la Estancia Cancha Carrera, para asegurarnos de contar con su permiso para transitar por los campos, sabiendo que aún no hay animales en ellos.

Luego de la esquila ya se los ubica para la posterior parición, cosa que respetamos y protegemos de la manera en que podemos, por ejemplo no perturbando a los animales con nuestro transito en ese tiempo.

Armamos con cuidado el equipo, en verdad, no es un viaje de tanto riesgo, pero merita atención, a pesar de los años, al ver todo lo que se piensa llevar parece exagerado, pero no deja de ser una práctica desde donde se toma experiencia sobre aquello totalmente inútil, o al revés, un autocuestionamiento desagradable es decirse: "Como no traje tal o cual cosa" !!.


En esta salida en particular teníamos a dos integrantes que no habían hecho noche en una salida de Cuatris, se estrenaban muchas cosas... Se percibía una ansiedad a medida que se acercaba la fecha.


Fue entonces que después de una semana de nieve y lluvia, amaneció un domingo soleado y apacible, el que nos vio cargados y listos para salir cerca de las 11:30.


El primer tramo era la muestra de lo que vendría, el espejo del dique invadía el camino de acceso en unos treinta metros de largo por sesenta centímetros de profundidad.


Primer tranquera, todo OK.. un poco mas adelante la estiba trasera de German se mueve peligrosamente.. el conglomerado de cosas amenazaba desparramarse en cualquier momento con un elástico andar, casi al mismo tiempo en que Carlos se percata que su bolsa de dormir le chiflaba desde su casa, reclamando que no la hacían parte de la salida, y antes que esta le hiciera algún cargo por discriminación, giro sobre sus talones y volvió a buscarla.


Nosotros nos quedamos esperando en la segunda tranquera unos kilómetros mas adelante.

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De ahí en adelante empezamos a transitar en vegas con bastante agua, para no mojarse al empezar la jornada había que andar despacio, el que mas cuidado debía tener era Dany ya que el Warrior de guardabarros reducidos, es una ducha de dos canales, es decir las ruedas traseras te ponen el agua, barro etc en la nuca, y las delanteras hacen de aspersor sobre la cara.

Fuimos haciendo el laberinto de 7 Km entre vegas y bosques, solo quedaban algunas islas de nieve, en lugares de sombra, pero nada importante al momento de transitar... así llegamos a la tercer tranquera, esta es una puerta de alambre, la que había sido cerrada no mas que un par de días. En el piso se veía la marca de la puerta como si fuera una sombra sobre el pasto, luciendo este un color mas claro y tierno sobre los sitios donde los palos de la puerta se habían apoyado privándolo del sol pero también de las heladas.

A marcha lenta comenzó el descenso hacia el primer valle, ya en el había que sortear un chorrillo desbordado, que como serpentina se dibujaba delante nuestro sin dejarnos ver con claridad donde estaba el cauce profundo. Encontramos un lugar de paso donde el cauce original parecía mas angosto, solo un escalón en la salida podía complicarnos el paso... pudimos sortear el obstáculo con alguna salpicadura y algunas risas. Ese pequeño valle nos da la posibilidad de evitar un cruce profundo y peligroso, que lleva en su historial un par de cuatris y una camioneta, es de unos tres metros de ancho por unos cuatro al menos de profundo, hay un istmo tipo banco de arena en un punto del cruce de trocha y profundidad dudosa, "donde le erraste te ahogaste" "Donde el piso cedió te hundió".

Mas para Kayac que para cuatri llegamos al final de valle donde hay que trepar por una garganta de agua, no mucho mas ancha que el vehículo, con piedras grosas y grietas producidas por el agua, una vez arriba una nueva puerta nos permite poder ir al otro valle hacia el Este, a partir de ahí es cuestión de ir avanzando por donde se puede, esquivando grandes superficies anegadas y chorrillos, algunos con precarios puentes otros con puentes destruidos, y obviamente los sin puente. Un poco mas adelante junto a un pequeño grupo de árboles nos detuvimos a comer algo, para esto habíamos previsto llevar algún sándwich todo parecía estar bien, Dany había seguido de largo así que German salió a buscarlo... Hay cosas que uno vive y a lo cual reacciona de manera singular, así como en las películas donde se ve que ante el grito de ¡¡ GUN !! todo el mundo se echa a tierra, algo así pasa con Carlos cuando se escucha el temido ¡¡OHIA...!! miramos a todos lados esperando ver un rinoceronte en celo en furiosa carrera que intentaba embestirnos... no nada... ahusamos los sentidos para detectar un terremoto... no tampoco, nos miramos unos a otros buscando algún efecto de los UV que estaban altos... no equivocado. El tema es que se había olvidado el almuerzo, no nos atrevimos a preguntar por cosas como carpa etc., ya estábamos lejos de casa...

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Ya los cerros empiezan a verse conocidos diciéndonos de nuestra proximidad al Puesto Blanco.

Los primeros en recibirnos fueron los perros, cerca de 20, algunos viejos, con experiencia que miran de lejos con algún movimiento en sus colas como saludo y cerca del canil donde por esa hora el sol era intenso, los mas cachorros eran de aventurarse a ladrar corriéndonos mientras nos acercábamos a la casa, las perras algunas por parir, otras amamantando según se ve en sus tetas cargadas... Avanzan hacia la casa con la cola baja y la nariz al piso, como sabiendo a donde vamos a parar.

Saludamos la paisanada... Algunos conocidos de siempre. Le hicimos a algunos mates, también me mezcle entre los perros, primero se acercan los cachorros con mas animo de jugar, y en el juego van descubriendo el contacto, la caricia, no se como explicarlo hay cosas que van del uno al otro y viceversa, que me crean emociones intensas... Después las perras... Mas desconfiadas... Mas castigadas muestran sumisión a cambio de la caricia que vieron en el cachorro. Una joven perra con aire de galgo y una gran herida en sus costillas, como una media luna de 20cm por 5cm se recostó como mostrando su lastimadura, me dejo tocar con suavidad los bordes en donde no se notaba inflamación ni tampoco acuso dolor, se veía en buen estado y en vías de recuperarse. Saludamos, agradecimos los mates y enfilamos por el pequeño puente hacia el bosque, paralelo al alambrado. Entre los comentarios en la ronda de mate, nos decían que habían arreglado la bajada a Vega Mala, el año pasado habíamos intentado pero el derrumbe de la cornisa que hace de camino nos impidió llegar al lugar propiamente dicho.

Hicimos todos los deberes para encontrar el enlace al sendero que nos llevaría hasta la cornisa, la gran referencia era La Muralla China nombre que le habíamos puesto a una estiba de troncos, cuando la vimos como trepando un cerro sabíamos que estábamos cerca, y así fue, unos kilómetros mas adelante llegamos a un bosque que había que atravesar en busca de un bajo donde cruzar un río. Alcanzado el puente para cruzar recordábamos que a no mucha distancia había una puerta por donde salir y ahí comenzaba la huella, llegamos a la puerta y por ende a la huella, a esta altura de la tarde se había levantado un poco de viento, llegamos al principio de la cornisa, se veía mejor que la ultima vez , comenzamos a bajar había alguna zona con derrumbes y por momento se hacía muy estrecho y a mi gusto demasiado cerca del borde y por mas que no mire, abajo es demasiado lejos, vencido el tramo mas angosto se pone mas fácil adrenalina por medio. Alambrado... Vega inundada... Alambrado... Allá a lo lejos un desvencijado puesto de chapa, buscando las partes menos pantanosas nos acercamos, casi un chorrillo estaba queriendo pasar por el medio del puesto, a pesar de eso decidimos acampar por ahí, había un añoso bosque que nos prometía refugio. Subimos, bajamos, dimos vueltas, que se yo nos ubicamos, fuimos limpiando el terreno para instalar las carpas.

 

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De pronto el añoso bosque se vistió de colores con las carpas, el campamento comenzaba a tomar forma, establecimos el área donde comer, y ya el fuego empezaba a humear, y una vez todo acomodado, nos fuimos arrimando unos tochos de leña que estaban cortados desde antes que los Dinosaurios se extinguieran a modo de asiento, mesa, alacena, hasta trajimos uno para el televisor pero resulto que German no había traído entre sus cosas nada por el estilo.

Mientras el fuego calentaba el piso y lo secaba, fuimos pensando en esas cosas de la vida, en tanto compartíamos algún salamín Italiano, un quesito de cabra con aditivos, no falto el Pategras, Mani salado, otros salamines interesantes, lomitos de cerdo ahumados de diferentes maneras, todo con un fresco y sabroso pan, y dos botellas de vino que se fueron como agua, como no era Navidad German tomose sus litros de Coca, eso si Light.

Eran como las siete y media no quisimos exagerar con la picada ya que aun faltaba cenar, sucede que la mayoría toma alguna medicación con la cena, por lo tanto no se podía evitar ese paso.
Nos pusimos a cocinar los chorizos que eran para el día siguiente, hubo algún que otro preludio de incendio, según algunos eran los piolines que se quemaban, cuando los sacamos para guardarlos, previa degustación de un sándwich per capita, vimos que algunos estaban bastante chamusquetis, Carlos se reía porque le hacía acordar al día que se le trabo el electrobisturí.

Minuto seguido el Negro se puso a hacerle un lifting al lomo antes de cortar unos bifes, los que comeríamos en Sándwich con un sorbo de vino, que a esta altura teníamos que tenerlo cerca del fuego para que no se enfríe demasiado.

Después de un rato de charlas y risas, German preparo un estupendo capuchino y también café, serian las 22:30 cuando nos decidimos ir a dormir. Creo que a las 22:45 ya se escucharon los primeros ronquidos.

La noche era algo ventosa pero el bosque nos protegía solo se escuchaba el ruido entre las ramas altas, la luna espectacular apagadas nuestras lámparas todo quedaba cubierto por ese color plata incluso dentro de la carpa se podía ver claramente, en los primeros momentos parecía algo caluroso y bastaba con estar encima de la bolsa de dormir, un poco mas tarde era tiempo de meterse dentro, hasta que a eso de las 4 de la mañana se escucha un PIP... PIP lo primero que pensé fue quien es el boludo que anda con una alarma, cuatro pip después se detuvo al rato no se cuanto otra vez la misma secuencia y así cuatro veces mas... Luego me dormí, al amanecer me di cuenta que el de la alarma era yo y es que tengo en el cuatri un termómetro que indica la formación de hielo como advertencia de manejo, satisfecho mi consciente seguí durmiendo, cerca de las nueve estaba pariendo para ponerme las botas y salir, ya había algo de movimiento, Mariano venia caminando pausadamente de por allá.

 

Al rato todos estábamos empezando a acomodar los bártulos, y cargando los cuatris.

 

Nuevamente German haciendo gala de su calentador y pava de la marmita nos preparo un bruto Capuchino, había unos alfajores que se habían endurecido por el frío de la noche y estaban mas cerca de galleta marinera bañada en chocolate que la intención original de Don Terrabusi.


Volvimos sobre la vega para llegar a la cornisa que nos sacaría del sitio Vega Mala, al pie del ascenso Dany pierde el equipaje con portaequipaje adjunto, las vibraciones y zangoloteos del camino terminaron fatigando unas soldaduras llevándolas al corte, quedaba la pequeña parrilla delantera así que como estaba se la puso arriba y se ato con lo que había incluyendo la linga de arrastre. Tan bien quedo que no hubo que hacer ningún retensado en todo el viaje.

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Nuestro destino era ahora salir al cruce de la ruta 40. Al llegar al lugar Carlos se acerco a la Estancia para avisar que ya estábamos ahí.

Luego seguimos hacia el Puente de Piedra, por un rumbo alternativo ya que el caudal de agua no nos permitía hacer el recorrido habitual, tocamos varios hitos ya que esa zona es un paso fronterizo habilitado y muy próximo a Cerro Castillo en la Rep.de Chile, decidimos bajar hasta el río lo que implicaba una buena cantidad de metros de un paisaje espectacular, al llegar nos dimos cuenta del gran caudal que traía.

Había cierto reparo en un grupo de árboles próximos, así que allí preparamos un parapeto de piedras e iniciamos el fuego con la intención de calentar la comida precocida del día anterior con algunos restos de la picada. Quisimos incursionar río arriba caminando y hacer unas fotos, pero solo pudimos andar unos cientos de metros, mas adelante se cerraba el cañón y el agua viajaba rápido de pared a pared. Dejamos en el lugar lo que sobro de la vapuleada comida, pan para las aves algo de carne para los curiosos zorritos.

La trepada se mostraba desafiante pero habíamos bajado seguros, así que pisando nuestra huella en el GPS subimos del mismo modo. Luego de unos minutos estábamos nuevamente sobre la ruta, el viento estaba pesado y se sostuvo hasta la puerta de casa, es medio aburrido andar en ruta, después de las alternativas que nos entretuvieron durante estas jornadas.

A pesar de un montón de músculos gritando aquí estoy, había que desensillar, lavar y ordenar todo, recién ahí estaría terminado el viaje.

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