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Octubre se fue y entre otros festejos y elecciones... Carlos ya en marcha con su Lavadero de ropa, Dany con un nuevo local con Alfombras, Cortinas y un montón de cosas lindas para vestir una casa, Enrique continuando con la construcción de cabañas para la temporada turística, yo reequipando el taller con nuevas herramientas y repuestos y cerrando contactos para la venta de Cuatris y Motos, en fin con un ajetreo común en esta época del año que inicia el periodo de la temporada donde es posible construir y todas esas cosas que el invierno entorpece. La Meseta
De este modo empezamos a caminar Noviembre con intenciones de salir. Desde el miércoles pasado, 31 del Octubre estamos con vientos muy fuertes, se registraron ráfagas que superaron los 100 kilómetros en la hora, hoy viernes, fue un poco mas calmo, pero en este momento (cerca de las 18) mientras estoy escribiendo, nos está castigando un fuerte chubasco de nieve con vientos de 60 Kilómetros. La alerta del SMN es de vientos mas calmos para mañana Sábado, comenzando a arreciar nuevamente el domingo.
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Hete ahí que el domingo programamos salir cerca de las diez de la mañana como para andar unas horas, almorzar y otro tanto para volver, obviamente todo esto sería posible si a la hora de salir la amenaza del viento y otros no es muy grande, después, ya estaremos en marcha así que aguantarse.

Hoy viernes estuvimos charlando sobre el recorrido y pensamos en retomar un camino en el que quedamos cerca de la cordillera y la vimos como posible cruce a realizar, quizá este domingo sea ese momento. 

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A las 10 de la mañana estábamos concentrándonos en la YPF como siempre, Carlos había tenido algunos inconvenientes con sus neumáticos, que lo hicieron llegar sobre la hora, pero no había problemas, quedaba el tiempo extra que se suma invariablemente en los últimos minutos. Como detalle la Estación de Servicio era un hervidero de gente y vehículos ya que ahí se hacia el sellado de motores y carga de combustible de los autos de que participarían en las carreras en el Autódromo Local. Después... Falta pan, inflar ruedas, me queda bien este color, quien trajo protector solar... Salimos a las 11:05 hs.

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Agarre la punta del pelotón y fuimos en columna hasta el cruce de Mina 3, cuando llegue a la orilla del río venía agua a lo bruto, las maquinas pesadas que por ahí pasan habían cambiado el curso del cruce, entonces siguiendo las huellas y al medio... Suele ser casi siempre una buena decisión, lo de casi es por esta vez que el Foreman se perdió hasta las parrillas en un cráter en la proximidad de la otra orilla, con el agua helada y cerca de las rodillas tuve que ir hacia atrás y con doble puesta salir trepando el escalón que me quedaba adelante.

Todos cruzaron bien por otros lados, cuando nos subimos a la ruta le saque un poco de agua a los botines, si bien tenía medias de reserva era inútil cambiarme con el calzado anegado. Así que me quedaba un recurso al que solo los elegidos podemos acceder, respire profundamente, hice un par de movimientos muy orientales para atarme los zapatos, y me dispuse en modo meditativo "semiprofundo", (ya que también tenia que manejar), y poder dirigir el mayor caudal de sangre posible con el debido aumento de temperatura hacia mis pies, y entonces así secar las medias, los botines, la parte baja del calzoncillo largo, y el pantalón ya que estabamos. Teníamos unos kilómetros hasta llegar a la zona donde nos saldríamos de la ruta, y eso requiere mas atención, por lo tanto, este milenario ejercicio Zen debía ponerlo en práctica mientras estuviéramos en la ruta.

Ya habiendo andado unos kilómetros, entré en un estado de éxtasis donde la mente se libera de sus ataduras, y de pronto el cosmos se habría ante mi confiándome sus mas profundos secretos..., se iban revelando metro a metro cosas que no me imaginaba pensar, me vi, Zentado, Zensible, Zenil, y recordé al viejo maestro... A su risa... A la vasija del vino de arroz... Vacía... Entonces me dije ... Ahora entiendo... Fue entonces cuando llegamos a la tranquera y empezamos el campo traviesa.

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Para la mayor de las sorpresas la cantidad de agua que había en las vegas era de considerar, German abrió el baúl de su TipoII y saco cual vendedor de colectivo algo que no puede faltar en la cartera de la dama o en el bolsillo del caballero... Se trataba de unas galochas casi un condón para pie de color negro con una banda reflectiva verde rápido y furioso, que me recordaron haber visto algo así durante las primeras inspecciones en Chernobil.

Los que mas sufrían el agua del piso eran Javier TRX 200 y Enrique con su TRX400 por los plásticos deportivos que son mas chicos, sumando el viento que hacia lo suyo barriendo de costado el agua que las ruedas levantaban.

Divisamos a lo lejos unos montes en dirección a la base de la cordillera, decidimos ir hasta el último antes de subir y comer refugiados del viento el asado que Javier había invitado. German traía el vino, así que el resto solo mandíbulas y cubiertos. German estreno ese día aparte de las Galochas Radioactivas una parrilla que catrasca en un "Road Test" le arranco un par de patas antes que terminara el almuerzo.

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Mientras el asado se hacía aproveché para sacarme las botas y medias para secarme un poco. En el lugar abundaban plantas de Calafate las que tienen una espinas de respetar, estas atravesaban con facilidad la campera que había puesto en el piso para pararme, donde me quede un rato secándome los pies y la ropa hasta donde el agua había mojado. Después de unos minutos cuando ya casi estaba la carne como para Lexter y para mi. Busque mis medias de pelo de conejo que dan un resultado espectacular, y me las puse con las orejas para adentro me abotiné y me fui a comer. No solamente el asado estaba buenísimo sino que German trajo buen vino, el que acompaño de maravillas la comida. A pesar de nuestro pobre conocimiento del idioma Ingles nos arreglamos para comer el asado corte americano que estaba espectacular. Javier siempre cuidadoso con sus cosas portaba café el que disfrutamos durante la charla de sobremesa, Carlos hizo su muerte pequeña mas que siesta habitual, mientras el resto charlamos de temas varios... Los pies comenzaban a tomar temperatura... Y eso era buena señal para disfrutar la tarde.

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Carlos apareció entre las ramas de los árboles como el Yeti después de invernar, juntamos todo y apagamos el fuego con diversas substancias... El más amoniacoso fue Carlos que nos tapo con una nube toxica, que le robo una lágrima al más macho. Le preguntamos si sabía algo del pacto de Kioto, a lo que respondió que desde chico no comía esa fruta porque le da dolor de panza.

El viento era por momentos molesto, e íbamos tomando altura en un terreno áspero, por los cortes del piso, algunos naturales y otros por el andar de las ovejas... Mas esa vegetación innombrable. Se veían algunos toboganes ascendentes pero era difícil tomar conciencia de los ángulos próximos a la cima.

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Enrique se adelanto y cuando el resto nos reagrupamos, no teníamos la mas remota idea de donde estaba y menos por donde había ido, en un momento que nos detuvimos al borde de un barranco y lo divisamos junto a un alambrado en el filo superior de la cordillera, lo llamamos por radio, pero no obtuvimos respuesta, paso un tiempo hasta que lo dejamos de ver y lo escuchamos por la radio, preguntando por donde estábamos, Javier se movió a modo de baliza a lo alto de un cerro que estaba a nuestra derecha, y en los siguientes minutos estábamos todos juntos otra vez, nos contaba Enrique que el viento era tan fuerte que no se escuchaba la radio, ni lo que pensaba y que era difícil respirar por la tremenda presión del aire. Decidimos descender por un chorrillo que nos depositaría en el valle, (entiéndase accidente mas accidente menos). Y para evitar el Coirón podíamos transitar por las vegas en busca de alguna huella que nos derive al Oeste y por tanto a la ruta.

Nos encontramos en este derrotero con unos bosques preciosos, recorridos por chorrillos que formando pozones de tanto en tanto dibujaban sobre el verde figuras de ficción, lo que no era de ficción eran las ovejas algunas con crías y otras por parir, lo que nos forzó a una marcha por demás silenciosa y lenta para no alterar las croquetas de nuestras lanudas amigas. Finalmente llegamos a la huella la que nos dejaría en la estancia Tres Marías en ese tramo nos alcanzaron algunos chubascos leves, y finalmente la estancia. Carlos fue al encuentro de algún ocupante para anunciar nuestro paso, pero nadie se encontraba, así que seguimos y paramos con Carlos en la tranquera de salida, la que vimos abierta y acuñada con un pequeño talud de tierra cosa que nos llamo la atención, Carlos me dice aliviado "Yo pensé que estaría cerrada y no podríamos salir" Pero por suerte estaba abierta... Cuando ya teníamos la ruta a la vista vemos una nueva tranquera pero esta vez cerrada, con bruta cadena y dos o tres candados. Llegaron los demás... Y ahora que hacemos fue la pregunta mientras todos manosearon oportunamente y en orden los candados. Enrique se fue mas al lateral para ver si había algún paso de caballo.

A algunos metros de donde estábamos había unas viejas maderas... Que alguna vez fueron un Quisiyo. Che dijo alguien y si hacemos una rampa, y bueno dale, así que empezamos a traer esas maderas tenebrosas y se comenzó la rampa cuando ya estaba formado uno de los lados, era fácil imaginar el desastre cuando se desbaratara el osado puente estando con el cuatri arriba. Para peor las noticias que traía Enrique eran negativas. No se aun, si por confiar en la providencia decidimos desarmar esa "trampa" digo rampa y encarar paralelamente el alambrado en busca de un paso, y así fue que pudimos pasar de un campo a otro, aunque aun no llegábamos a la ruta, la teníamos a escasos metros, seguimos un poco mas adelante por la vieja huella, ahora dentro del campo, hasta que no muy lejos pudimos salir y aprovechamos a tomar el resto de café que tenia Javier, y las golosinas que le quedaban a German.

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A esa hora el viento arreciaba y en columna avanzábamos hacia Río Turbio, delante mío a unos 300 metros viajaba Carlos, ya nos habían pasado algunos autos cuando cerca de la Estancia La Escondida me pasa una camioneta Mitsubishi plateada y al acercarse a Carlos no lo puede pasar en vista de que entrábamos en zona sinuosa con muchas curvas ciegas, delante de Carlos a unos cincuenta metros viajaba el resto a escasa distancia entre sí, lo que hacía difícil el sobrepaso, mas si se es respetuoso de la señalización en este caso la doble línea amarilla.

Un poco antes de la estancia mencionada hay un desvió reciente, Carlos se hizo a la banquina para favorecerle el paso pero el conductor de la Mitsu se quedo en la cola, Carlos como para salirse de la fila en vez de tomar por el desvió tomo por el sector cortado y a las chapas, yo lo vi hasta que descendí por el desvío y pare para ver que lo tenía detenido a German, seguimos y cuando llegábamos arriba vemos un alboroto de cuatris, Javier que volvía sobre los pasos de Carlos, y este que me dice, con poca sangre en los vasos de la cara "casi me mato boluuudo... Pero esta vez en serio". A decir verdad ninguno de nosotros tenia la mas pálida idea de porque estaba cerrado ese sector de ruta, el asunto es que ese tramo se inauguró en este invierno pero las aguas de esta primavera ablandaron el relleno o seudopuente, lo que no solo provocó una grieta considerable, sino que también un desnivel en la calzada de treinta o cuarenta centímetros, los que catrasca tomó como rampa y se despegó del piso... Sobrevolando algunos metros el asfalto y en el aterrizaje rebotó dos o tres veces con sus ruedas traseras antes de apoyar las delanteras (como el avión del Presi viste??). Esos momentos siempre producen algún tipo de reflexión, así que la corta distancia que nos faltaba la hicimos mas distendidos, a marcha regular, lavamos las ruedas en el río, no pase por el pozo esta vez. Todos llegamos a casa sin novedad, con ganas de hacer una salida mas larga... Cuando no se...

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